Wild Winter Fest (16/12/11)

En Zaragoza no existen los entretiempos, la simple idea de la existencia del Otoño, y si quiera de la primavera, se reduce a cierto estado mental de sosiego que se alcanza al ver que las temperaturas no son extremas durante un puñado de días al año que jamás sobrepasan la docena; Zaragoza es, climáticamente, el infierno. Por eso bien arropados, sin la legión de amigos que suelen acompañarnos en este caso, y con ganas de rockear ad nauseam nos dirigimos hacia el Wild Winter Feast donde lo más granado del garage actual iba a darlo todo sobre las tablas. El Wild Winter lo dimos nosotros, porque un pingüino podría haber muerto de congelación esperando en la puerta, pero la Feast la dieron ellos. Sin ningún lugar a dudas.

Fotos propiedad de Rak Zombie

Las expectativas empezaron tibias al comenzar con los No Truck Truckers -grupo de la ciudad que tuvimos el honor de escuchar en un concierto anterior en La Ley Seka donde acabamos, literalmente, sordos; no para bien-, que sin duda eran el trámite de tedio esperado para abrirnos a la maravilla. Nada más lejos de la realidad. Contra todo pronóstico hicieron un ejercicio de estilo delicioso, muy bien medido y ejecutado, y, aunque se les notaba falta de soltura sobre las tablas, dieron un concierto más que digno que no desentono en lo más mínimo con los otros grupos. Su sonido vibrante y afilado pero accesible les hacían la puerta de entrada perfecta: lo suficiente pop como para no ser una bofetada a priori pero lo suficientemente metidos en materia garage para hacer un buen acompañamiento a la avalancha que se nos venía después. Los No Truck Truckers se redimieron a nuestros ojos aquella noche, ¿qué más cabe decir?

Fotos propiedad de Rak Zombie

Inmediatamente después, previo descanso de varios minutos en el que comenzaría mi odisea de ansias homicidas contra el skinhead más miserable que he tenido la oportunidad de presenciar en mi vida, comenzaron los franceses The Magnetix con su maremagnum de fervor ruidista. Como unos White Stripes haciendo garage pasados por una cantidad de ácido excesiva para cualquier ser humano normal, su combo chico-chica demostró funcionar a las mil maravillas con un sonido absolutamente arrollador, capaz de tirar abajo cualquier expectativa anterior que se tuviera. Sublimes.

Algunas apreciaciones particulares sobre el concierto pasarían por los propios miembros del grupo. Además de la pasión por el cambio de vestuario de la parte femenina -¿quien necesita cambiarse cinco veces de vestuario durante tres horas?- y el palpar glúteos bien formados para dejarse paso entre el publico su contraparte masculina demostró ser un perturbado cockney francés. Entre la canción del gato, maullidos incluidos dentro de sí, sus espasmos ciclónicos y sus monólogos completamente inteligibles se convirtió en el rey de una fiesta que sólo él era capaz de comprender; era como si alrededor de ellos se estuviera celebrando todo lo que importa y nadie más pudiera comprenderlo. O sí, pero sólo a través de una música tan brillante como espasmódica.

Fotos propiedad de Rak Zombie

¿Pero que sería de un festival sin una decepción evidente? Poca cosa, si es que no nada, por eso los Bare Wires, conscientes de que si no eran ellos no sería ya nadie, no decepcionaron en dar un espectáculo tan tedioso como aburrido. Con unas galas propias de alguien que sufrió de muerte cerebral congénita en los 70’s y un sonido que tampoco ha sido actualizado desde entonces articularon un repertorio aburrido, sin ninguna sorpresa ni aspaviento particular, donde lo más interesante fue verles acabar. Su cantante, más preocupado en chulear y posar para las cámaras que en hacer música, intentó congeniar con el público de todas las formas posibles, cosa que no consiguió ni regalando cerveza. Teniendo en cuenta su nula carisma, que el sonido era pasable pero no superior a la de cualquier banda de motivaciones 70’s de cualquier ciudad mediana -y que no pasan de dar bolos en su ciudad- y que en el escenario parecían peces boqueando sin saber que hacer, desde luego, fueron la decepción de la noche. Aunque ojala que todas las decepciones fueran así de poco decepcionantes.

Fotos propiedad de Rak Zombie

Y se hizo la oscuridad. Una vez vi al Gran Dios Tiki y me dijo que a él le iba la fiesta. Pero nada de esas basuras que hace el común de los mortales, claro, nada de garitos atestados de gente donde ni te puedes mover con música de mierda mal pinchada y peor reproducida con unos precios del alcohol totalmente infartante; eso no decía el Gran Dios Tiki. Él hablaba de ritmos surferos alocados, de gente en máscaras tiki, de personas surfeando sobre una concurrencia desatada, de congas monumentales capaces de dejar al 15-M en una broma tonta de dos tardes, de una música tan feroz y atronadora que sería capaz de volarte la puta cabeza. Supongo que eso debe existir, pero no lo sé. Lo siguiente que recuerdo es estar pasando frío en la calle de nuevo.

¿Los Tiki Phantoms? Ya os lo he contado.

Obras relacionadas.

Hellfire Within Me: Los Tiki Phantoms – Y el Ejército de las Calaveras

Escúchalo.

Spotify: The Magnetix
Spotify: Bare Wires
Los Tiki Phantoms

Comments
3 Responses to “Wild Winter Fest (16/12/11)”
  1. Caco dice:

    Que crítica más rara. Da hostias pero luego dice bien. Se pone paternalista y da su aprobación. Califica de sublimes y luego pasa a la crítica de las apariencias y del ensimismamiento del que actúa. Habla de decepciones pero que ojala fueron toda así. Y finalmente pasa a la crítica subjetiva (por decirlo de alguna forma). Parece que se deba poner verde aunque te guste. Pero si se pone todo queda algo contradictorio. A mi me gusto más de lo que se pueda deducir de la “critica”. Me lo pase bien. Y parece que el publico (abundante) también.

    • Para empezar no es una crítica, es una crónica. Después sólo me queda decir que no sé si usted no ha entendido la crónica por algún desafortunado giro extraño en mi lenguaje, que no se lo niego aunque me extrañe semejante concatenación de malentendidos, o simple y llanamente no ha querido entenderlo. Como me gusta pensar lo mejor de los demás me plantearé lo primero y le desgranaré por qué no es contradictorio el texto y, de hecho, por qué me gustó sin peros y sin poner verde a nada. Si según usted me pongo paternalista y además es una crítica, ¿no es eso lo normal? Le pregunto porque no lo sé, para mi el paternalismo es otra cosa. Puedo calificar un aspecto como sublime y luego resaltar otro que, para usted, sea algo así como reseñar algo negativo; para mi hablar del ensimismamiento del que actúa no deslegitima la sublimidad de un grupo, ¿para usted sí? Es su problema, no el mío. Cuando hablo de decepciones es harto obvio que digo que ojala todas las decepciones fueran así: aunque por debajo del nivel esperado sí al menos manteniendo el suficiente nivel como para resultar más que agradables; algunos creemos en la existencia de ese punto en que las cosas no son tan buenas como esperabas pero no son malas, son una decepción pero te agradan. Y crítica subjetiva no, es que desde el principio, como de hecho se ve claramente, es una crónica al estilo gonzo lo cual supone una intromisión del cronista como parte sustancial del evento.

      Yo me lo pasé bien, como de hecho entenderá cualquiera que quiera entender -aunque, eso sí, quizás ello implique un esfuerzo- lo que estoy diciendo, y por eso le hago estás aclaraciones porque donde usted ve contradicción sólo hay un intento de crear lo polivalente de la situación. Que un grupo toque bien no quita para que pueda ser decepcionante o viceversa, ¿según usted un crítico, ya que usted me nombra como tal, debería obviar eso? Y hasta donde yo sé eso no es poner verde, eso mantener un mínimo rigor con lo que uno habla: tiene sus cosas buenas y sus cosas malas pero, en general, pesan más las buenas, ¿o si es que pesan más las buenas debemos obviar completamente las malas y lamer delicadamente los anos de los músicos, no vaya a ser que se hieran sus frágiles egos por críticas sin ninguna ambición destructiva? Espero que las aclaraciones le hayan dejado claro que usted lo entendió por donde no debía, quiero suponer que accidentalmente por algún giro confuso de mi lenguaje.

      Un saludo.

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  1. […] favor de las periferias estéticas. Una (anti)genealogía del esnobismo musical puro. Wild Winter Fest (16/12/11) Marlon Dean Clift – A Place In The Sun (2007) Kazuki Tomokawa – Umi Shizuka, Koe wa […]



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